ASTRAZENECA Y EL DON DE LA INVISIBILIDAD


PUBLICAMOS EL TESTIMONIO PERSONAL DE UNA MAESTRA QUE DESARROLLÓ UNA TROMBO EMBOLIA PULMONAR DÍAS DESPUÉS DE LA ADMINISTRACIÓN DE LA VACUNA

En STEA-i hemos conocido varios casos de desarrollo de trombos entre el profesorado tras la administración de la vacuna AstraZeneca. Entre ellos el de una afiliada, María Ruiz, que ha escrito para su publicación en nuestra página web el texto que adjuntamos al objeto de dar visibilidad a su caso y el de otras compañeras y compañeros.

ASTRAZENECA Y EL DON DE LA INVISIBILIDAD

Por María Ruiz.

Tengo 42 años, dos hijos de 5 y 8 años, soy deportista, controlo mi alimentación y disfruto aprendiendo de este tema y de prácticamente cualquiera. El 11 me vacuné con Astrazeneca, porque confío en las autoridades sanitarias: llegué, nadie me preguntó nada, me pincharon, esperé 15 minutos por si existía reacción alérgica y me fuí.

Al día siguiente comenzaron a paralizar las vacunaciones, vaya… yo estaba bien. Pero el día 21 me volví invisible, otro efecto secundario no mencionado de la tristemente famosa vacuna. ¿Cómo ocurrió? Sonó el despertador, me incorporé somnolienta en la cama y con cada inspiración sentí un dolor progresivamente más agudo en la parte baja de las costillas, lateral izquierdo. Sin dudarlo, llamé a urgencias y en dos minutos, a media conversación, no podía respirar mientras mi hijo pequeño lloraba y decía «mami, que me quedo contigo y no voy al cole, que tengo un dolorcito aquí» y yo, no podía ni consolar, ni contestar, ni casi respirar, ni mucho menos moverme. In situ, médico de urgencias un Nolotil pinchado y Diazepam sublingual.

Me trasladaron, ingresé, electro correcto, vía con Enantyum, antígenos negativo, placa de tórax se aprecia un nódulo, contraste TAC ven un trombo en pulmón. Videollamada a mis hijos, por lo que pudiera pasar, tal vez se desprendieran más… Por la tarde PCR negativa,  por la noche me comienzan a pinchar heparina dos veces diarias, ingreso cinco días (primera separación de mis hijos), los dos primeros reposo absoluto, al tercer día ecocardio normal, ecodoppler y descubren la vena iliaca coagulada. Sí, una vena grande de las descritas en el resto de casos.

El 26 me dieron alta con reposo relativo para casa, cuatro pastillas de anticoagulantes y tras una semana dos, media compresiva, y previsto, todo, al menos, para medio año, añadimos baja laboral, no poder tomar una copa y, en definitiva, cambiar mi vida… Además me llevo de regalo dolor en el pecho, al final del día dolor de cabeza, y fatiga. Mucha fatiga. Apenas puedo caminar una calle cuando el 13 de marzo corrí jugando más de 15 km.

El internista dijo que había más casos en planta, concretamente “más casos sin vacunar que vacunados”… ¡Solo faltaba! espeté, viendo las proporciones poblacionales de unos y otros, y  siendo consciente, en ese mismo momento de que había más casos como el mío en planta.

Y tras leer acerca del primer caso en Asturias, otro de un joven zamorano de 23 años, que es cinco veces (ahora ya dicen que una) más fácil que te toque el gordo que esto, que los beneficios (pasar el COVID más leve, pero seguir contagiando y poder coger determinadas cepas…) superan a las pérdidas… y que no hay más casos constatados, ya lo tengo claro…

¡ASTRAZÉNECA ME HA HECHO INVISIBLE!

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