LA FORMACIÓN PROFESIONAL ACTUAL Y LA QUE QUEREMOS


Representantes territoriales de Formación Profesional de la Confederación de STEs vienen participando de un grupo de trabajo sobre FP, para abordar la situación actual de la misma en las diferentes Comunidades Autónomas, y plantear alternativas de futuro a la formación profesional reglada que en muchas ocasiones entran en colisión con los planes del Ministerio de Educación y Formación Profesional, que apuesta con poco disimulo por su creciente privatización. Otro de los ejes vertebradores de la acción sindical de los STEs es luchar por la equiparación salarial.

Se vienen tratando entre otros temas la estructura de la FP reglada en cada una de las diferentes CCAA, la situación de la FP en los diferentes territorios, la progresiva privatización de la FP y sus repercusiones, el acceso a la función pública docente, la competencia del profesorado de FP, la equiparación laboral y salarial del profesorado de PTFP y la Formación Profesional DUAL.

En breve el Ministerio de Educación y de Formación Profesional presentará una reforma importante de la FP. La Confederación de STEs quiere aprovechar este momento para incidir en la mejora de estos estudios. Los diferentes territorios son conscientes de la necesidad de una reforma profunda de la FP, pero ésta no puede ser de cualquier manera ni a cualquier precio.

La preocupación por la FP DUAL es un tema ampliamente discutido. Cada CCAA implementa la DUAL de manera sui generis, si bien es cierto que en algunas CCAA existe más incidencia en la implantación de la DUAL que otras, existiendo un panorama general dominado por la confusión.

La deriva hacia la privatización que está sufriendo últimamente la Formación Profesional Reglada es una de las principales preocupaciones para STEs. Es alarmante el hecho de que en cada CCAA los diferentes organismos responsables de FP se las ingenian para implementar mecanismos diversos para aplanar el camino a la externalización de la Formación Profesional. Si queremos una formación profesional de calidad ésta tiene que pivotar sobre la educación pública.

También, es alarmante el índice de discrecionalidad curricular que cada CCAA implementa en su territorio. Todo esto sin obviar el vertiginoso crecimiento de la Formación Profesional a distancia, la cual está desbancando poco a poco la Formación Profesional presencial. Cada día más empresas privadas son autorizadas para ofrecer formación profesional reglada, pero lejos del control al cual se tendría que someter cualquier centro público de FP. Todo lo anterior tiende a disminuir las plantillas y calidad de la enseñanza.

Otra de las líneas de acción sindical prioritarias es luchar contra la discriminación laboral –imposibilidad de ocupar jefaturas de departamento, etc- y salarial que decenas de miles de profesoras y profesores del cuerpo de PTFP sufren desde hace décadas, cuando en los centros vienen desarrollando el mismo trabajo que el resto del profesorado. Al respecto recordamos la reciente sentencia contra USTEA –nuestro sindicato hermano en Andalucía- donde el juzgado escurrió el bulto de entrar en el fondo del asunto alegando que al ser el sindicato una persona jurídica no tiene un interés directo en el asunto, como lo tendría una persona física directamente afectada. Pese a ese tropiezo judicial seguimos en todos los territorios luchando por la equiparación, con diferentes formulas, como la lograda en el País Vasco, donde se ha logrado la equiparación gracias a un complemento específico.

Poner en valor la FP, implica también contar con sus titulados dentro de los claustros, estamos asistiendo a su expulsión de la docencia progresivamente –aunque con sensibilidades diferentes según las CC.AA.-, contraviniendo el carácter eminentemente práctico de estos estudios. Sin personas conocedoras del oficio o profesión dentro del aula-taller, en las especialidades que requieren mayor destreza manual, corremos el riesgo de hacer demasiado teórica una formación que en principio tiene una fuerte vocación práctica.

El compromiso de STEs es el de seguir luchando por la mejora de la Formación Profesional, lo que inevitablemente comportará un reconocimiento social y laboral de quienes titulan por la formación profesional reglada, y una mejora de las condiciones laborales del profesorado que imparte docencia en la FP. Es común que tras prometer el cargo los nuevos ministros o ministras en su primer discurso oficial resalten la importancia de incentivar la FP, incluso se le ha cambiado el nombre al ministerio, denominándose de “Educación y Formación Profesional”. En la práctica es mera propaganda, sin los recursos necesarios la FP seguirá siendo la Cenicienta del sistema educativo.

Por último, informamos que el grupo de trabajo continuará trabajando bajo el actual estado de alarma, por ello, animamos tanto al profesorado del cuerpo de PTFP como de las especialidades de Secundaria ligadas a la FP a que nos hagáis llegar vuestras aportaciones.

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